Nunca había ganado sus siete primeros partidos oficiales una temporada, nunca había marcado 28 goles en Liga en las seis primeras jornadas, nunca había marcado en cuatro partidos seguidos cuatro goles o más tiene a Raphinha como Pichichi con nueve goles... Este Barça de los récords es una máquina de jugar y ganar. Ser repetitivo en algo puede conducir al aburrimiento. El Barça no para de ganar, pero nadie se aburre viendo su juego. Lleva una media de más de cuatro goles por partido. Un Racing con muchos suplentes fue su nueva víctima.
En el once, Flick reservó a Cubarsí y Espart en defensa y puso a Adeyemi y Olmo en lugar de Gordon y Fermín. El resto, los que están deleitando en este histórico arranque. El Racing es un equipo que juega de memoria, es muy rápido en ataque y, a priori, se pensaba que podría crear problemas a la adelantada defensa azulgrana. Pero José Alberto restó emoción al partido cuando dio su once inicial, con solo tres titulares. Conclusión: 2-0 a los 24 minutos, 4-1 al descanso y 7-2 final. Una pena no haberlo intentando, pero pensará que en Vigo tendrán más opciones.
La sociedad Lamine-Raphinha no descansa y por ahí viene gran parte del éxito de este equipo. El Barça quería resolver pronto el partido y no es exagerado decir que en los primeros siete minutos el balón ya había rondado el área cántabra siete u ocho veces. En el minuto 8 llegó el primer gol. Mejor dicho, golazo. Joao Cancelo festejó su titularidad con un derechazo desde fuera del área imparable para Agirrezabala. El Racing ni la olía de momento. Por cierto, es de destacar que en los primeros 15 minutos se cambió de balón tres veces. Puma debería controlar esas pérdidas de presión que ya se han visto en varios partidos.
Dani Olmo, en un mano a mano, dos remates de Adeyemi rozando el poste...el segundo estaba al caer. Y llegó después de un claro penalti a Raphinha de Pedro Felipe, que pudo ser expulsado por su fea entrada además. Raphinha no falló e igualó a Mbappé en el Pichichi. La segunda unidad del Racing que decidió sacar José Alberto sólo logró pasar el centro del campo azulgrana una vez en la primera media hora y acabó en gol. Fue Maguette quien batió a Joan García tras recibir un pase de Villalibre e irse en velocidad de Gerard Martín. Los cántabros se colocaban 2-1 de una forma sorprendente.
La lógica recobró su sitio sólo cinco minutos después. Y de nuevo fue un golazo de Cancelo desde fuera del área, pero esta vez su lanzamiento rozó en Villalibre antes de entrar. Recobrada la tranquilidad en el marcador, el Barça siguió a lo suyo y llegó el cuarto antes del descanso. Fue de nuevo Raphinha, a pase de Olmo, quien batió a Agirrezabala de tiro cruzado. Y el meta de Rentería evitó el quinto al parar un penalti a Lamine Yamal que hizo Pedro Felipe a Adeyemi. Agirrezabala puede presumir de haber parado un penalti en Liga tanto a Mbappé como a Lamine. El descanso fue un alivio para el Racing.
En la segunda parte se produjo un cambio significativo en el Barça. Szczesny sustituyó a Joan García, que se resbaló en una acción en la primera parte y pudo quedar tocado. No cambió nada más en el partido. Un Barça arrollador y un Racing a verlas venir. Lamine, que estaba con ganas tras fallar el penalti, mandó un balón al poste a los cinco minutos. Pero cosas del fútbol, fueron los de José Alberto los que marcaron después de un error garrafal de Szczesny al controlar un balón que perdió ante Zabiri para que el marroquí hiciera su sexto gol liguero.
El engañoso 4-2 duró poco ya que Iker Luque hizo el tercer penalti del Racing en el partido y Raphinha abrió brecha en el Pichichi con su noveno gol. Lamine seguía con muchas ganas de marcar y lo hizo, pero fue anulado por fuera de juego. La lluvia arreciaba sobre el Camp Nou y el baño del Barça tuvo continuidad con el sexto de Gabriel Jesus, que acababa de entrar, a pase de Lamine. El Barça no se relajó ni con el sexto y una jugada de Adeyemi dejó en bandeja el séptimo a Lamine. Siete que pudieron ser 12 sin exagerar. Nueva exhibición de un Barça imparable que lo quiere todo esta temporada.





