El Barcelona lleva meses intentando fichar a Julián Álvarez y, a pesar de las negativas del Atlético de Madrid, confía en que su táctica de presión y desgaste dará resultado. El club catalán inició los contactos con el jugador argentino el año pasado y ha presentado una oferta económica importante, aunque no cumple con las aspiraciones rojiblancas, que exigen los 500 millones de euros de su cláusula de rescisión.
La Directiva culé considera que la postura del jugador es determinante y que, si quiere salir del Atlético, el Barcelona está dispuesto a ficharlo. El presidente Joan Laporta ha comentado que, cuando un jugador quiere salir, la actitud del Barcelona es permitirle marcharse, ya que un club grande no puede tener futbolistas descontentos. Julián Álvarez ha manifestado su deseo de unirse al Barcelona y ha meditado no presentarse a los entrenamientos del Atlético el 10 de agosto.
Aunque el Atlético se ha mantenido intransigente hasta el momento, el Barcelona cree que acabará cediendo. La oferta del Barcelona tiene fecha de caducidad, lo que ejerce presión sobre el club rojiblanco. Los ejecutivos del Atlético no quieren culpar al jugador por su postura y miran hacia sus agentes, con el objetivo de no enturbiar la relación con el profesional.
El entrenador Hansi Flick está ansioso por saber con qué jugadores contará para la temporada 2026-2027, en la que ambiciona conquistar la Champions League. Aunque el Barcelona tiene preparados planes B, confía en que la operación para fichar a Julián Álvarez se acabará confirmando. La Directiva culé considera que las elevadas aspiraciones deportivas del club y el éxito de la selección española con ocho azulgranas animarán al albiceleste a unirse al Barcelona.



