"Balón de playa, Vinicius balón de playa". El cántico atronó en el estadio del Espanyol cuando, poco antes de la media hora, el brasileño se encaró en una jugada con Riedel. De ese choque con el central alemán nació un gesto de Vinicius hacia la afición del Espanyol. La respuesta fue el famoso cántico surgido a raíz del caso del Balón de Oro que acabó en manos de Rodri.
De ese incendio en la grada nació una fase del partido que pocos minutos después acabó con el gol de Álex Calatrava y la explosión de la grada espanyolista. Un par de acciones en las que Vinicius anduvo más pendiente de esa guerra que de leer el ataque del Espanyol generaron ventajas para los de Manolo González
La tensión con el brasileño se vivió casi desde el inicio. A los tres minutos llegó el primer roce, con Calatrava. El 7 del Madrid se quejó de una patada a destiempo del jugador del Espanyol. A ese primer revuelo quiso poner orden Sánchez Martínez, llamando al orden a los dos capitanes. Pero la mecha ya estaba prendida..
Después del gol, a los 32 minutos, el árbitro marcó el límite. Otro roce con Calatrava derivó en un amago de tangana. Y Sánchez Martínez amonestó a los dos jugadores. Ambos se quejaron de la tarjeta. Como lo hacía Mourinho, al entender que cada vez que Vinicius recibía la pelota era objeto de falta.
La temporada 2026-27 nace con la misma dinámica de las anteriores. La relación de Vincius con la gradas rivales no parece un asunto que se enfríe. Más bien todo lo contrario.





