El Grupo de Copenhague, una red internacional dedicada a prevenir la manipulación de competiciones deportivas, ha señalado a siete partidos del Mundial como sospechosos de posibles amaños vinculados a las apuestas. Aunque la FIFA no ha detectado movimientos sospechosos en su propio estudio, el Consejo de Europa ha realizado un breve anticipo sobre el asunto.
Entre los partidos señalados se encuentra el que mostró la tarjeta roja al sudafricano Themba Zwane. Todos los siete avisos emitidos por el Grupo de Copenhague son de tipo amarillo, lo que implica que puede haber motivos fuera de los amaños que expliquen lo sucedido, como fluctuaciones inexplicables en las probabilidades o rumores en las redes sociales.
Uno de los casos más llamativos es el del delantero Folarin Balogun, de EEUU, que jugó el partido de octavos contra Bélgica después de que se le retirara la sanción por tarjeta roja. El mercado de predicciones estadounidense Polymarket abrió un mercado sobre la participación de Balogun en el partido, lo que levantó sospechas.
Otros casos que se estudian con alerta amarilla incluyen el retraso de tres minutos y medio del equipo del árbitro asistente de vídeo (VAR) para anular un gol de Ferran Torres de España en la victoria por 4-0 sobre Arabia Saudí, así como las 4,8 millones de dólares en apuestas recibidas por Polymarket a que España no derrotaría a Cabo Verde en su partido de la fase de grupos.





