A sus 19 años, el delantero Endrick transmite una serenidad que sorprende incluso en Brasil. Su cesión al Lyon le devolvió la continuidad, la confianza y el gol después de un inicio complicado en España, y en la selección ha terminado de dar un salto de madurez bajo la tutela de Carlo Ancelotti.
Delante de un micrófono habla con una serenidad impropia de su edad, mide cada respuesta, nunca reclama un puesto y transmite una madurez que contrasta con la presión que ha soportado desde los 16 años. Endrick aseguró que solo le preocupa una cosa: estar preparado cuando el entrenador le necesite.
En la rueda de prensa previa al duelo contra Noruega, Endrick dejó una de las frases más llamativas de toda la concentración: 'Voy a dormir como un bebé. Muy tranquilo. Quiero hablar con Dios y estar tranquilo. Dios ya me dijo por qué estoy aquí: para mostrar quién es Endrick y quién está a mi lado'.
Endrick ha aprendido a convivir con la competencia, a esperar sin desesperarse y a confiar plenamente en las decisiones de Ancelotti. 'El míster no hará lo mejor para Endrick; hará lo mejor para Brasil', explicó durante la comparecencia, dejando claro que no piensa entrar en el debate sobre la titularidad.
El técnico italiano fue el primero que le pidió paciencia cuando aterrizó en el Madrid y ahora vuelve a gestionar sus minutos en la selección. Endrick no solo acepta ese papel, sino que lo defiende con absoluta naturalidad, y asegura que aceptará cualquier decisión del cuerpo técnico, siempre y cuando esté listo cuando llegue el momento.




