Como si se tratara del día de la marmota, empieza a ser demasiado previsible que no hay visita de Llorente a Anfield sin gol. Sin embargo, para amargura del Atlético, también empieza a repetirse que los inicios en la Champions sean duros. Así, como ocurrió la campaña pasada, el idilio de Marcos con el mítico estadio no sirvió para volver con algún punto. No obstante, en la expedición rojiblanca también se sabe que lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba.
No hay que remontarse demasiado. La campaña pasada, pese al 3-2 final en el estreno en Anfield (aunque el doblete de Llorente llegó a servir para igualar el partido, un gol de Van Dijk en la prolongación caería como un jarro de agua fría), el Atlético acabaría disputando las semifinales frente al Arsenal. Del mismo modo que el ejercicio anterior, pese al triunfo frente al Leipzig para arrancar, la primera salida también implicaría un revolcón, el 4-0 frente al Benfica. Una derrota que no impediría que el Atlético acabara entrando en el ‘top 8’, justo antes de verse apeado de la competición por el polémico doble toque del penalti de Julián Alvarez.
De ahí que, más allá de lamentar no haber podido conservar la ventaja que otorgaba el nuevo tanto de Llorente (ni más ni menos que el quinto en Anfield, donde empezó el idilio en 2020 para acabar tumbando al entonces campeón de Europa, la mitad de los diez que ha firmado en la máxima competición continental vestido de rojiblanco), en el Atlético, saben por su propia experiencia cómo levantarse de este traspié.
De hecho, si sigue echando la mirada atrás, en el debut de la temporada 23-24 un gol de Barrios en Roma frente a la Lazio tampoco acabó con triunfo (1-1), lo que no impidió que los de Simeone acabaran alcanzando unos cuartos en los que el Dortmund sería su verdugo pese al triunfo de la ida en el Metropolitano.
El que tampoco encontraba consuelo, por más que sus cifras en Anfield empiecen a ser paranormales, fue Llorente. “No puede ser que marque aquí otra vez. Muy feliz de marca aquí, pero cuando el equipo no gana y eres mayor te da exactamente igual”, señalaba. “La primera parte ha sido muy buena. Corriendo al espacio y asociándonos bien. Te vas con nada y te da igual todo lo demás”, añadí a anteponiendo el sinsabor del equipo a su brillo individual.
Una actuación que volvería a llevarle a ejercer de comodín en busca de aprovechar su estado de dulce. “El míster confía que hay varias posiciones que podemos desempeñar. Me adapto a lo que pide el míster que es el que manda”, apuntaba antes de lamentar que todo se fuera al traste en la segunda mitad. “Hemos empezado muy bien, hemos hecho un gol aquí que es muy difícil. Ellos nos han apretado, nos han metido atrás y han empatado. La segunda parte ha sido de ellos. nos ha faltado energía para hacerle daño con los robos”, zanjó.




