El Mundial 2026 tiene un significado especial para Estados Unidos, que busca consolidarse como una potencia en el fútbol mundial después de un recorrido irregular en los últimos campeonatos. La selección norteamericana cuenta con una generación de jugadores que han madurado en Europa y un proyecto que aspira a estar entre las grandes. La presión es enorme, pero también la oportunidad, ya que pocas veces un anfitrión ha tenido tanto talento joven y tanta expectativa a su alrededor.
En la primera jornada, Estados Unidos y Australia obtuvieron triunfos contundentes, con los norteamericanos ganando 4-1 a Paraguay y los australianos venciendo 2-0 a Turquía. La selección estadounidense busca dar un golpe de efecto con el fichaje de Pochettino y cuenta con buenos jugadores, sobre todo en los laterales y en tres cuartos, aunque su hándicap será dar regularidad al caudal ofensivo que generen Pulisic, Tillman, Weah y encontrar un '9' que lo remate.
Australia ha mejorado con su inclusión en la zona asiática y juega habitualmente con defensa de tres centrales para aprovechar la contundencia de sus 'stoppers'. Aunque no tiene estrellas, su delantero más adelantado suele ser Mohamed Touré, y quizá le falten jugadores de más renombre como Tim Cahill, Harry Kewell o Mark Viduca. Paraguay, por su parte, siempre tiene equipos competitivos y cuenta con jugadores de gran regularidad en sus clubes, como Gustavo Gómez, Diego Gómez o Cubas.
La selección de Turquía regresa a una Copa del Mundo tras 24 años de ausencia y llega al torneo en plena forma después de remontar un exigente amistoso ante Venezuela. El combinado otomano presume de un relevo generacional de garantías, liderado por el talento de la joven estrella del Real Madrid, Arda Güler, y de Kenan Yildiz. Los turcos iniciarán su andadura mundialista el 14 de junio frente a Australia antes de medirse a Paraguay y a la anfitriona Estados Unidos.





