El estreno de Jokin Aranbarri estuvo lejos de lo soñado. La ilusión del primer día se convirtió en decepción por la derrota y el juego desplegado. El entrenador armero no ocultó su preocupación al término del partido por la imagen ofrecida por su equipo. No fue capaz de estar cómodo durante gran parte del encuentro y el Tenerife fue superior en los aspectos del juego en los que había basado su plan de partido: juego directo, transiciones y defensa en bloque bajo.
Sólo es un partido y tampoco hay que perder los nervios, pero es evidente que el técnico guipuzcoano tiene trabajo por delante. El inicio de la competición pone a cada equipo en su sitio. Después de una pretemporada productiva, llegaba la hora de la verdad. El momento de ver dónde estaba realmente el Eibar. Y la realidad es que el equipo armero no cumplió con las expectativas ni en fase ofensiva ni tampoco en la defensiva.
A Aranbarri se le acumulan las tareas. El Eibar tuvo muchos problemas para generar situaciones de gol en sus ataques posicionales. Con el Tenerife situado en bloque bajo, los armeros tuvieron una posesión tan alta como estéril. Abusó del juego horizontal, faltó movilidad de la gente que estaba por delante del balón para generar espacios y tampoco supo imprimir ritmo a sus circulaciones de balón. Todo ello provocó que su producción ofensiva fuera demasiado escasa para todo el balón que aglutinó.
A nivel defensivo el Eibar tampoco se pareció al equipo que fue la pasada temporada. Es cierto que el Tenerife exhibió una pegada descomunal. No es normal que un equipo marque tres goles con las pocas situaciones que generó. Pero en el debe armero está ser mucho más agresivo en la presión tras pérdida, en las transiciones ataque-defensa y en los duelos. La presión alta que caracteriza a Aranbarri tampoco se pudo ver porque los de Cervera apostaron por desplazamientos largos en sus inicios de juego.
Los cambios no tuvieron el efecto deseado y lo más llamativo fue que Martón, el máximo goleador la pasada temporada, fuese el último recurso del técnico desde el banquillo. A todo ello se suman jugadores a los que les cuesta arrancar las temporadas, otros llamados a ser importantes que aún no están en su mejor nivel y varias lesiones que han limitado los recursos del técnico. Lo importante no es cómo empieza, sino cómo acaba, aunque hacerlo bien desde el inicio siempre allana el camino y la misión es reconducir la situación desde una mejora en el juego este domingo ante el Valladolid.





