El Eibar afronta en apenas una semana dos compromisos de entidad ante los dos equipos que están por delante suyo en la clasificación: Almería y Castellón, con una escala en Pamplona para el partido aplazado de Copa. Jokin Aranbarri encara el desafío con el positivismo que siempre le rodea y con el objetivo de volver a recuperar la mejor versión del equipo después de firmar una hora larga en Córdoba en la que sus jugadores no estuvieron a la altura de la exigencia.
"El equipo siempre tiene ese fuego interior para intentar mejorar y sentir las cosas de verdad. Venimos de un partido en el que no estuvimos bien en general. El inicio fue bueno, pero después no estuvimos a la altura. Lo hemos sentido, lo hemos sufrido y enseguida le hemos dado la vuelta", manifiesta Aranbarri, que recupera a Arbilla, Bernat, Adu Ares y Sergio Álvarez, pero no podrá contar con Elgezabal y Gift.
La única receta para doblegar al Almería pasa por ser ese equipo reconocible de los primeros dos meses de competición. "Recuperar esa agresividad que nos faltó durante sesenta y pico minutos. Creo que esa es una de las claves para llevar la iniciativa. Tenemos que ser verticales, ir a por el rival y conseguir que pasen muchas cosas, sobre todo en su campo", confiesa el técnico armero.
Aranbarri se ha deshecho en elogios hacia el conjunto andaluz. "Es un equipo completo, sólido y al que resulta muy difícil hacerle daño cuando está organizado. Con balón tiene mucha capacidad para hacerte daño: puede atacar en posicional y, si vas a presionarle arriba, es capaz de jugar vertical. Domina muy bien todos los momentos del juego".
El preparador azulgrana confía en ver a un equipo con ganas de reivindicarse. "Somos un equipo que casi siempre va al límite. Nuestra intención es no hacer nada a medias ytenemos dentro ese dolor y esas ganas de demostrar que lo del otro día no es algo que queramos repetir. Durante la semana se ha visto que vamos a todo, que vamos de verdad. Eso es lo que tenemos que demostrar mañana sobre el césped".





