La selección francesa se encuentra en un momento complicado tras la muerte de la madre de Didier Deschamps, y la Federación ha intentado vivir en la intimidad una jornada de luto. Sin embargo, en el campo, Kylian Mbappé ha asumido los galones y la plantilla lo ha aceptado como líder natural. Sin el seleccionador, el papel del jugador del Real Madrid cobra aún mayor relevancia.
Mbappé ha demostrado ser un líder nato desde el primer día, asumiendo públicamente la necesidad de poner más compromiso defensivo y siendo el primero en ir a la presión en el campo. La preparación ha sido clave, y aunque la lesión de enero cambió los planes, el jugador ha ido progresando hasta encontrar su punto álgido con la Copa del Mundo.
Mbappé se muestra pendiente de todos los jugadores, desde Konaté hasta Olise, y ha defendido a Dembélé para zanjar el debate sobre sus dificultades en la selección. También se le ha visto cerca de Deschamps, charlando con él en cada entrenamiento. El delantero ha dado un paso al frente en la involucración en todos los detalles que puedan mejorar a la selección, y cada vez que ha hablado ha dejado claro que hay que corregir cosas.
El delantero del Real Madrid está aprovechando las largas concentraciones para sacar conclusiones de cada encuentro, y ha confesado que vio el partido ante Senegal solo y una segunda vez junto al staff técnico. Mbappé sigue su lucha por ser el máximo anotador en la historia de los Mundiales, con 16 goles, por los 18 de Lionel Messi, y mantiene un mensaje prudente y de admiración hacia el argentino.





