La batalla en el planeta fútbol sigue en todo lo alto en torno a la figura y, sobre todo, la confianza en Gianni Infantino, presidente de la FIFA, a raíz de su iniciativa fallida de privatizar el Mundial. El intento del máximo dirigente del fútbol mundial para devolver la paz no ha dado el resultado esperado, ni siquiera en las Confederaciones que aparentemente le han mostrado su apoyo.
Es el caso de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), que cuenta con el mayor número de votos después de Europa (55), y sus 54 federaciones afiliadas a la FIFA siempre han desempeñado un papel clave en las elecciones a la máxima autoridad del fútbol mundial. Fue Patrice Motsepe, su presidente, quien reafirmó públicamente este respaldo institucional y asegurando que solo las urnas podían dictaminar un cambio en la dirección.
Sin embargo, según desvelaba L'Équipe y ha podido confirmar MARCA, no todo está tan claro dentro del continente africano. "Mi impresión es que al menos la mitad de las federaciones está en contra de Infantino. Es cierto que hay una postura oficial, pero entre bastidores hay resistencia por parte de las federaciones. En una votación secreta, hoy en día, incluso la mitad no seguiría la línea oficial", afirma Constant Omari, expresidente de la Federación Congoleña (2003-2021) y exmiembro del Consejo de la FIFA.
Lideradas principalmente por el bloque anglófono, el sector más crítico ha mostrado su descontento con el exceso de poder de Infantino así como algunas decisiones arbitrales, en concreto lo sucedido con Omar Artan en el Mundial, sin olvidar la iniciativa de vender a una sociedad parte de los derechos del Mundial.
Por su parte, Infantino cuenta sobre todo con el apoyo incondicional de Marruecos y su presidente Fouzi Lekjaa, que aspira a arrebatar a España esa ansiada final del Mundial a cambio de su apoyo incondicional. Marruecos aglutinaría a otras federaciones como Egipto, Mauritania, Sudán, Níger, Yibuti y la República Democrática del Congo, cuyo presidente de la Federación, como revela L'Équipe, no es otro que Véron Mosengo-Omba, amigo de Infantino desde sus estudios en Friburgo y, por cierto, antiguo secretario general de la CAF bajo el mandato de Motsepe.
El frente más crítico en África muestra su recelo con la complicidad entre Mosengo-Omba y Motsepe. Tampoco olvidan la rescisión unilateral del contrato con Lagardère sobre los derechos televisivos en 2019 o los problemas que se están encontrando en la preparación de la próxima Copa de África, al margen de que ya se haya anunciado de que se va a celebrar cada cuatro años. "El asunto del árbitro ha sido la gota que ha colmado el vaso. En la CAF, aunque la gente no lo diga, están empezando a estar hartos del dominio preponderante de Gianni sobre Motsepe y la administración", insiste Omari.
La UEFA, por su parte, mantiene el pulso y ha trascendido tras la final de la Supercopa disputada la semana pasada en Salzburgo que está planeando una moción de censura contra Infantino si este no dimite o abandona su cargo voluntariamente en los próximos meses. Junto a Aleksander Ceferin estarían también la Asociación Europea de Clubes, con Nasser al-Khelaifi al frente, y ambas instituciones buscan apoyos entre la Confederación de Asia (AFC) y la CONCACAF con la idea de llevar a cabo una revolución institucional en el seno de la FIFA.





